El Ejército Fantasma

Una “feria ambulante” del engaño táctico que utilizaba tanques y camiones inflables, sonidos y transmisiones de radio falsas. Operando muy cerca de las líneas del frente con el objetivo de desorientar al enemigo para alejarle de la punta de lanza real, su historia se mantuvo en secreto durante más de 40 años después de la guerra y aún quedan documentos clasificados sobre el Ejército Fantasma.

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El Ejército Fantasma fue una unidad del Ejército de los EEUU oficialmente conocida como 23rd Headquarters Special Troops. Esta unidad contaba con 1.100 hombres a los que se les dio una orden muy peculiar, hacerse pasar por otras unidades del Ejército de los EEUU para engañar al enemigo durante las semanas previas al inicio de la Operación Overlord, la invasión aliada de la Francia Ocupada. Sigue leyendo

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Rojo sobre blanco

Vasili Grossman

El crudo relato de la vida en el Frente Oriental está recogido en los cientos de cuadernos de notas que el escritor y periodista Vasili Grossman recopiló durante la Gran Guerra Patria. Sus relatos de descarnado interés humano se mezclan con el barro, el humo y la sangre que tiñeron de rojo oscuro  las vidas de millones de personas en la antigua URSS

Historias desgarradoras recogidas por el corresponsal del Estrella Roja, que junto al también periodista Pavel Troyanovski y el fotógrafo Oleg Knorring, ha pasado a formar parte del olimpo de los corresponsales de guerra. Burlando a la muerte por muy poco en numerosas ocasiones, Grossman y sus compañeros estuvieron a punto de ser capturados por la vanguardia de las fuerzas alemanas en su esfuerzo por informar.

La presión ejercida por el Ejército rojo y su periódico, apremiaban a Grossman a acudir al frente en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia para escribir sobre el excelente desempeño de las fuerzas soviéticas. La línea del partido era clara y severa, todo debía enaltecer a la patria y al esfuerzo del pueblo, en numerosas ocasiones exagerando notablemente el número de bajas enemigas y el mérito de los rusos. Todo orquestado bajo la batuta de Stalin, quien parecía pensar que el hecho de no reconocer la verdad hacía que ésta desapareciese.

Grossman fue testigo de numerosos actos de heroísmo y piedad, pero al mismo tiempo lo fue de muchos actos de cobardía, derrotismo y deserción. Si los cuadernos de notas de Grossman hubieran salido a la luz, hubiera sido fusilado por ser cómplice de traidores a la patria, puesto que el hecho de no denunciar a un desertor te convertía en uno automáticamente.

Grossman no podía resistirse a copiar detalles particulares de interés humano, que nada tenían que ver con la guerra. Tomaba notas incansablemente en sus pequeños cuadernos, acumulando material que algún día se convertiría en artículos o novelas:

“Una anciana. Tiene tres hijos mudos. Los tres son peluqueros. El mayor ya tiene cincuenta años, dijo ella. Luchan como demonios y se pelean como caballos, agarran los cuchillos y se los lanzan sin parar.”

“Pintores de brocha gorda o albañiles, cuando se enfadan con un patrón, meten en una pared un huevo o una caja con cucarachas (con un poco de salvado para que coman). El huevo hiede y las cucarachas hacen ruido. Esto molesta a los propietarios.”

Grossman nos relata también la trampa mortal de las ciudades en guerra desde la casa de una señora :

“Dormimos en una habitación monstruosamente pobre. Esta pobreza tan negra y horrible solo es posible en una ciudad, en un barrio bajo. La señora de la casa maldice a los niños y a los objetos. Por la noche en la oscuridad, alguien solloza. Es la señora. He tenido siete hijos, me lamento por ellos. Esta miseria, esta pobreza urbana, es peor que la muerte en los pueblos. Es más profunda y más negra, una pobreza que llega a todos los rincones, desprovista incluso de aire o de luz.”

La vida periodística es ya de por sí  bastante accidentada, pero si escribes para el Estrella Roja, debes estar preparado. Después de los primeros meses de guerra llega el primer permiso para ir a Moscú. Sin embargo, al llegar a la oficina editorial, Grossman y sus compañeros son enviados sin un día de descanso para informar sobre los preparativos de la esperada contraofensiva blindada al sur de Moscú, que pretendía frenar a los carros de Guderian:

“Nos ponemos en marcha por la mañana por la misma carretera por la que regresamos a Moscú ayer. Avanzamos y avanzamos. Llegó la noche, pero nosotros, tumbados en la parte trasera del camión, seguimos avanzando. La carretera está totalmente desierta, habíamos recorrido docenas de kilómetros sin ver un solo vehículo. De repente el agua del radiador comienza a hervir, así que detenemos el vehículo.  Un soldado del Ejército Rojo aparece dando un salto por detrás de un árbol:

–¿A dónde van ustedes?

–Al cuartel general del cuerpo de tanques, en Starujino.

–¿Han perdido ustedes la cabeza? Resulta que los alemanes están allí desde ayer, soy el centinela y ésta es la línea del frente. Retrocedan antes de que los alemanes les vean, están a muy poca distancia.

Naturalmente, damos media vuelta. Si el radiador no hubiera hervido, habría sido el final de nuestras vidas periodísticas.

Buscamos el cuartel general en la terrible oscuridad y el fango. Por fin lo encontramos. Está en una pequeña izba caliente y mal ventilada, llena de humo azul. Tras el viaje de catorce horas nos entra automáticamente el sueño en aquella sala caliente. Nos estamos cayendo, pero no hay tiempo. Comenzamos a hacer a los oficiales diversas preguntas, a leer informes, aturdidos como en un sueño. Al amanecer, sin haber dormido, nos subimos al camión y regresamos a Moscú.  El plazo marcado pendía implacable sobre nosotros. Bebíamos té y  fumábamos sin parar para no quedarnos dormidos. En la editorial, ya por la tarde, despachamos la historia, como dicen los periodistas, y la presentamos. El director no publicó ni una sola línea.”

Fueran cuales fuesen las frustraciones de la vida periodística, Grossman siguió imperturbablemente con sus cuadernos a todas partes, dando parte también de las andanzas de los alemanes en territorio ocupado:

“Una misión de reconocimiento había descubierto que los alemanes habían atado gansos vivos en todo el perímetro para que les sirvieran de alarma. Los gansos hacen mucho ruido.”

Una anciana recordaba el paso de un grupo de alemanes por su casa:

Llaman a la puerta. Ante ella había un grupo bastante pintoresco de hombres con pañoletas de campesina y gorros de punto bajo los cascos de acero,  que arrastraban trineos con mantas, cortinas, almohadas y edredones. Sin pronunciar palabra, el que parecía estar al mando señala la estufa que crepita alegremente en el interior de la casa. Como mendigos, los orgullosos hombres de la Wehrmacht se pelean y se amontonan sobre la estufa, mostrando unas manos rojas como en carne viva.

Era un espectáculo cómico y lamentable de ver: Una vez que entraban en calor, los alemanes empezaban a rasarse como perros pulgosos. Al calor de la estufa, los piojos también se ponían en marcha de nuevo, reanudando su festín de sangre alemana.”

Bajo dos tricolores

Portada de la novéla gráfica “La Nueve” por Paco Roca

Más conocida por todos como “la Nueve” los hombres de esta moderna unidad de infantería mecanizada tuvieron el privilegio de ser los primeros héroes de la capital francesa, que para sorpresa de los exultantes parisinos que entonaban La Marsellesa al paso de los semiorugas, eran todos españoles.

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El motor de la Blitzkrieg

Opel, la subsidiaria alemana de General Motors, hizo de la guerra relámpago una realidad cambiando para siempre los manuales de guerra

Italien, Soldaten auf LKW Opel-Blitz

La motorización de la infantería

La Segunda Guerra mundial significó el fin de las técnicas clásicas de combate observadas durante la Gran Guerra, en la que los ejércitos adoptaban posiciones estáticas basadas en las trincheras, cediendo toda iniciativa y apostando por los ataques en masa que suponían un elevado número de bajas.

Este hecho llevó a algunos de los más grandes estrategas del siglo XX a plantearse una doctrina de combate que revolucionaría la forma de hacer la guerra: Sigue leyendo

Parte oficial de guerra del Cuartel General del Diario Blitz

Parte oficial de guerra del Cuartel General del Diario Blitz correspondiente al día de hoy 29/02/2016

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Retirados en los cuarteles de invierno, las fuerzas del Diario Blitz mantienen una tensa espera mientras afuera los vientos helados aún azotan la estepa. Ha sido una dura lucha entre el hielo y la metralla pero pronto el deshielo propiciará la tan esperada ofensiva de primavera que traerá la gloria a nuestros lectores. A veces el frío hace que la hoja se atasque, pero con renovadas energías afrontamos el regreso a los campos de batalla en los que se forjó nuestro presente. El mundo contiene el aliento ante tan esperado despliegue…

British Home Guard: La Milicia Local Británica

En 1940, los británicos veían inevitable la invasión de la isla por parte de los nazis, por lo que armaron con rapidez a la Milicia Local, hombres que abandonaron su vida civil para defender los cielos y las costas del Reino Unido. Desde el comienzo de la Batalla de Inglaterra, los ciudadanos británicos aptos para el servicio militar, se prestaron voluntarios a la defensa de su país. En numerosos casos, hombres veteranos de la I Guerra Mundial de casi setenta años trabajaban codo con codo con jóvenes de dieciséis. Este amplio rango de edades bautizó popularmente a la Home Guard, la Milicia Local, como el ” Dad’s Army” o Ejército de Papá.

Dad's Army. (from r-l) Clive Dunn, James Beck, John Le Mesurier, Arthur Lowe, John Laurie, Ian Lavender and Arnold Ridley.

El Ejército de Papá, o Dad’s Army

Ya en 1939, Winston Churchill quiso formar a la Milicia Local previamente al inicio de las hostilidades, pero el gobierno del entonces primer ministro Neville Chamberlain no escuchó sus advertencias. Sin embargo en mayo de 1940, cuando fue nombrado primer ministro, se inició la campaña de reclutamiento. En junio la Home Guard, primero conocida como “Local Defence Volunteers” ya contaba con 1.5000.000 hombres. Sigue leyendo!

Legiones extranjeras de las Waffen SS

En 1945 aproximadamente un tercio de los casi un millón de hombres que componían este politizado y fanático cuerpo de élite, provenían de los países ocupados europeos. Para 1941 el ideal de pureza racial sobre el que Himmler cimentó a las Waffen SS, se diluyó debido a la falta de recursos humanos que a la larga significó la perdición del II Reich.

Divisiones SS Extranjeras

Divisiones SS Extranjeras

Después del papel clave que jugaron las divisiones motorizadas SS en la caída de Francia, (Concretamente la 1.ª División Leibstandarte SS Adolf Hitler, la 2.ª División SS Das Reich y la inconfundible 3.ª División SS Totenkopf) Heinrich Himmler sugirió al führer la expansión de las SS.
Himmler se encontraba bajo la presión de sus mandos inferiores que le demandaban más efectivos dadas las cuantiosas bajas que las divisiones SS sufrían. La fidelidad a Adolf Hitler y al partido nazi, el antisemitismo y el odio al comunista proporcionaban hombres más aguerridos, temerarios y sin piedad, pero no necesariamente mejores soldados. Sigue leyendo!